
La Diosa Fortuna es otra imagen de lo lunar. En la mitología romana era la diosa de la suerte, buena o mala, aunque siempre se tendió a asociarla con lo bueno -lo fasto- y la fertilidad; de modo que la adversidad ha pasado a ser casi sinónimo de infortunio o “algo desafortunado”.
Su alegoría solía ser la rueda de la fortuna, una especie de ruleta que significaba el azar o lo aleatorio de la buena o mala suerte; en cuanto a representación de su aspecto positivo, solía figurársele con la cornucopia.
Adjunta a Fortuna estaba la Ocasión (muchas veces confundida con la misma Fortuna), la cual se representaba casi totalmente calva, con sólo una guedeja o un mechón pequeño, ya que una buena Fortuna era entendida como de una Ocasión difícil de atrapar (como es difícil de atrapar de los cabellos a alguien calvo), en otras representaciones Fortuna aparecía figurada de un modo semejante a la Justicia: con los ojos velados o con un timón ya que pilotaba la suerte de la humanidad.
En tanto que la deidad Fortuna era casi siempre considerada fasta (“afortunada”,positiva para la gente), se distinguían con adjetivos sus otros posibles aspectos: Fortuna Dubia (Fortuna Dudosa), Fortuna Brevis (Fortuna Breve) y Fortuna Mala. En lo único que coincidieron todos fue en señalar que era la diosa más caprichosa del Olimpo.
La diosa romana Fortuna se correspondía casi totalmente con la diosa griega Tyké.
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