Histeria
La histeria (del francés hystérie, y éste del griego ὑστέρα, «útero») es una afección psicológica que pertenece al grupo de las neurosis.
Según el Concilio de Investigación Médica (Medical Research Council, 1941) se definió la histeria como una condición en la que el paciente muestra síntomas físicos y mentales, que no tienen un origen orgánico por el cual puedan ser explicados, y se originan y se mantienen por motivos no totalmente conscientes, dirigidos a una ganancia real o simbólica que deriva de tales síntomas.
En la época de Hipócrates, se creía que el útero era un órgano móvil, que deambula por el cuerpo de la mujer, causando enfermedades a la víctima cuando llega al pecho. A este desplazamiento se le atribuían los trastornos sintomáticos, esto es, la sofocación o las convulsiones. La etimología de la palabra recoge, por tanto, esa idea: la histeria como una enfermedad del útero y, por lo tanto, propia de la mujer, que causa trastorno en el comportamiento psicológico. A lo largo del siglo XIX y desde hacía cerca de mil años atrás, los médicos trataban a sus enfermas por medio de masajes de clítoris hasta que conseguían alcanzar el orgasmo, momento en que aplacaban su mal. A partir de 1880 los casos se fueron multiplicando convirtiéndose en excesivos. Durante la década de 1890, época en que hubo una epidemia de histeria, los médicos creyeron encontrar el medio efectivo para calmar la enfermedad: el uso de vibradores y consoladores; desde antiguo se conocía el mal suponiendo que todo partía de lo que los griegos llamaron útero ardiente debido a la ansiedad de las mujeres, su estado de irritabilidad, las fantasías sexuales y, sobre todo, una excesiva lubricación vaginal. Lo achacaban al estado de frustración en que se encontraban. Al ser una enfermedad, las mujeres acudían periódicamente a recibir tratamiento médico, dándose así por aceptada la práctica y encontrando en muchas ocasiones en la consulta lo que no conseguían en su casa. En la actualidad ha quedado descartada esta postura, considerándose que no existe relación alguna con el útero y que no es una entidad exclusiva de las mujeres. Actualmente el término “histeria” no se utiliza en el ámbito clínico. El DSM-IV-TR clasifica la histeria en dos capítulos: los trastornos somatoformes (para los síntomas físicos) y los trastornos disociativos (para los síntomas mentales). Estos comportamientos asociados antiguamente al útero y con características “lunáticas”, fueron durante años sólo reconocidos en mujeres. Fuente: Wikipedia